Cooperativismo de plataforma

¿Qué es una cooperativa?

Una cooperativa se define como una asociación autónoma de personas unidas voluntariamente para satisfacer sus necesidades y aspiraciones económicas, sociales y culturales comunes a través de una empresa de propiedad conjunta y controlada democráticamente. En México, esta forma de organización social se basa en la existencia de intereses comunes y principios de solidaridad, esfuerzo propio y ayuda mutua.

¿Qué es una plataforma?

Una plataforma es una aplicación en línea o un sitio web utilizado por individuos o grupos para conectarse entre sí u organizar servicios.

El cooperativismo tiene una larga historia en las pesquerías mexicanas, habiéndose establecido las primeras cooperativas pesqueras hace más de 100 años. Hoy en día se calcula que el 85% de las casi 300,000 personas dedicadas a la pesca en pequeña escala están organizadas en más de 3,200 cooperativas pesqueras. Esta forma de organización fue particularmente importante hacia la segunda mitad del siglo XX para regular el acceso a los recursos pesqueros y delimitar la soberanía nacional en el mar.

El cooperativismo pesquero ha pasado por momentos buenos y malos, sin embargo, hoy en día los tiempos están cambiando. Las nuevas tecnologías están cambiando la forma en la que trabajamos. Actualmente los miembros de las cooperativas se comunican por medio de aplicaciones digitales, y algunos productos se comercializan a través de páginas web. A pesar de los beneficios que la tecnología trae consigo, también puede provocar desigualdades. No todos tenemos acceso a los mismos servicios ni el mismo grado de conectividad a internet. Además, algunas plataformas tecnológicas pueden explotar a los datos de sus usuarios para su propio beneficio. Cuando un producto es gratuito, el producto real eres tú, tus datos, tu información. Por ejemplo, Facebook, que tiene un valor de $818 billones de dólares, te ofrece un servicio gratuito, pero gana dinero vendiendo tus datos personales para generar anuncios. Uber tiene un valor de $96 billones de dólares, y conecta pasajeros con conductores, pero ha sido criticado por romper leyes locales, así como por los bajos salarios que pagan a la mayoría de los conductores, con horarios largos y sin prestaciones de ley; mientras Uber percibe el 25% de cada trayecto recorrido.

Una cooperativa de plataforma es diferente. Los usuarios son dueños de la plataforma. Una cooperativa de plataforma tiene todos los beneficios de una cooperativa (bien común, oportunidades, votaciones) pero actualizado para el siglo XXI. Promueve una economía colaborativa digital, con una gobernanza democrática, todo potenciado por la tecnología. Los socios pueden estar ubicados en cualquier parte del mundo. Las cooperativas de plataforma aprovechan la tecnología empleada por Facebook, Uber, Amazon etc. y desafían el modelo para promover conceptos de solidaridad, colaboración, etc. Una cooperativa de plataforma puede materializarse con distintas formas; aplicaciones de viaje parecidas a Uber, pero con mejores ingresos para los trabajadores; mercados para compraventa; generación y venta de energía eléctrica, y mucho más. Las cooperativas de plataformas abren los mercados a otras formas de economía, evitan la monopolización de los sectores y generan estructuras sociales digitales que son más flexibles, adaptables y justas.

Cooperativismo de plataforma
Cooperativismo de plataforma

Fortalecer y construir cooperativas de plataforma es esencial para que las personas con ideas afines se organicen y desarrollen sus ideas. El cooperativismo de plataforma puede potencializar una economía de intercambio genuino, la economía solidaria. Esto se ha tornado aún más importante desde la irrupción de la pandemia por COVID-19, dado que ha obligado al mundo a acelerar la transición digital. Las generaciones de nativos digitales, demandan un mundo conectado, pero atendiendo a principios de justicia, equidad, diversidad e inclusión. El cooperativismo de plataforma no pretende ser la única solución para paliar los efectos negativos del capitalismo y la globalización, sino que la experiencia laboral puede ser digna y la necesidad económica no tiene porqué poner en jaque los valores éticos y morales de las personas.